Rodolfo Pérez Algaba (61) se presentó en la audiencia junto a su abogado y sostuvo cuidadosamente entre dos botellas de agua una fotografía de su hermano Fernando, apodado «Lechuga», donde ambos aparecen arriba de un auto junto a un perro, ambos con lentes de sol.

Permaneció en silencio hasta que no pudo contenerse y, dirigiéndose a Maximiliano Pilepich (47), uno de los acusados, le reprochó con firmeza, aunque sin elevar la voz: «Lo mataste por la espalda, salame». La tensión del momento requirió la intervención de la Policía, el juez Juan Manuel Rial y agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), quienes se colocaron entre ambos para evitar un altercado.
En la tercera jornada del juicio por el asesinato de Fernando Pérez Algaba (41), uno de los tres imputados por homicidio agravado por codicia, premeditación y uso de arma de fuego decidió declarar ante el jurado. Pilepich negó categóricamente las acusaciones y apeló a la empatía: “No había problemas de plata, yo no tenía ningún motivo para matar a Fernando. Nosotros, los trabajadores, que venimos de la nada, sabemos lo que cuesta seguir invirtiendo y dando trabajo”.
Pidió comprensión hacia Rodolfo: “Fernando formaba parte de mi emprendimiento, quizá Rodolfo desconozca todo lo que estoy diciendo. Entiendo el dolor y lo lamento mucho, no puedo ponerme en su lugar, sé que está enojado, pero yo no tenía motivos para matar a su hermano”.
En ese instante, Rodolfo estalló emocionalmente, reclamando frente a Pilepich por la muerte de Fernando, quien según la acusación fue asesinado entre el 18 y 19 de julio de 2023 en el predio «Renacer», ubicado en General Rodríguez, donde Pilepich desarrollaba un emprendimiento inmobiliario.
Durante su declaración, que se extendió por aproximadamente una hora, Pilepich intentó desmentir las versiones del hermano de la víctima, representado por los abogados Sebastián Queijeiro y Javier Baños, y se presentó como un empresario honesto y trabajador, afirmando que junto a su familia está haciendo todo lo posible para reconstruir sus vidas.
También mencionó a una escribana que certificó documentos relacionados con la venta de departamentos y lotes de su proyecto, así como un reconocimiento de deuda por 50 mil dólares —que incluía un pago inicial de 20 mil y tres cuotas de 10 mil dólares cada una— retirado días antes del homicidio por Matías Gil (31), otro de los imputados y considerado amigo y empleado de Pilepich.
La acusación contra Gil ha sido cuestionada incluso por Rodolfo, quien sostuvo que “no debería estar acá”. En ese aspecto coincidió con Pilepich, quien agregó: “Lamentablemente, Fernando se volvió ludópata, cayó en el vicio del juego y perdió todo su capital. Continuó pidiendo dinero y se fue endeudando, al igual que Nahuel Vargas, otro de los imputados; entre los dos, acumularon deudas”.
Pilepich sostuvo además que, si bien Fernando es víctima, “Nahuel Vargas también lo es, yo soy una víctima, y Matías Gil es víctima por encontrarse en el lugar y momento equivocados”.
Durante el juicio, los padres de Matías Gil estuvieron presentes, siendo los únicos familiares de los imputados en la audiencia; la madre de Gil se quebró en llanto en un momento, al igual que Pilepich, quien debió ser asistido con un vaso de agua para continuar con su testimonio.
Pilepich también remarcó que, debido a las amenazas que recibía Fernando, Nahuel Vargas “pagó los platos rotos”, ya que ambos estaban presionados por las deudas que mantenían.
En otro tramo de la jornada, declaró Lucas Varela, amigo de Fernando, quien recordó que su amigo vivía en España y había regresado al país exclusivamente para cobrar una deuda pendiente con Pilepich y recuperar su capital para saldar compromisos financieros. Explicó que Fernando se había involucrado en el negocio de las criptomonedas, vendió todos sus bienes para invertir y terminó arruinado.
Además, Varela indicó que Fernando planeaba vender dos departamentos a Pilepich, propiedad que jamás le fue entregada, con la finalidad de regresar a España y sanear su situación económica.
Según lo expuesto en el debate, en 2022 Pilepich se dedicó al negocio de las criptomonedas, experimentando una ludopatía que lo llevó a perder dinero y estafar a amigos, familiares y clientes, algunos de los cuales llegaron a amenazarlo.
Pilepich está defendido por Maximiliano Angeli y Enrique Tonceda; Nahuel Vargas (46) cuenta con la representación de Mauro Da Silva Lima; y Matías Gil es asistido por Yamil Castro Bianchi.
Se espera que el juicio se extienda hasta el 9 de julio, cuando los 12 jurados titulares deberán pronunciarse por unanimidad sobre la culpabilidad o inocencia de los acusados por homicidio agravado, delito cuya pena máxima es perpetua.
El comienzo del debate este miércoles sufrió un retraso debido a la ausencia inesperada de un jurado, quien decidió no presentarse. Como era suplente, el juez Juan Manuel Rial, del Tribunal Oral en lo Criminal N° 9 de Lomas de Zamora, ordenó iniciar una investigación por acción pública, aunque sin utilizar fuerza para localizarlo.
El caso
Además de Pilepich, Vargas y Gil, otras cuatro personas fueron imputadas: Luis Alberto Contreras (
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